Nueva Penélope

Porque nos conocimos con los ojos del deseo

Nos elegimos de entre tantos continentes

Nos encontramos.

 

Con esos mismos ojos que al principio eran capaces de incendiar

Ahora, anegados, es que esperan.

Mas no será una bienvenida

No será un recibimiento lo que encuentres

Sino una furia apretada

La fuerza de los cierzos en potencia.

 

No quiero de ti una súplica

Ni un canto

Como el de los antiguos hombres que invocaban a las musas

-De tan antiguos eran ya niños-.

 

No pido de ti

Solo deseo

Con este mismo ojo del deseo que aún me queda

Que te muestres como vienes

Sin importar tu investidura

Si el que la porta puede llamarse hombre.

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