No creo que mi gato

No creo que mi gato

Se conciba

Como cruel.

Su inocencia radica

En su ignorancia de sí mismo.

Como decía Santo Tomás:

Felices los que no saben.

 
Qué tierno se ve mi gato

Despellejando a un parajito

Lanzando su cuerpo por los aires

Para después volver a cazarlo

En su juego infinito de la tarde.

 
Pero no puedo decir lo mismo

De esta mujer

Que descansa en el sillón de su sala

Toma el control de la tele y sintoniza

Su canal preferido.

 
No puedo decir: mira qué tierna

Justo ayer por la tarde tuvo la ocurrencia

De golpear hasta la muerte

A su hermano

Porque no quería

Continuar en el negocio.

 

 

Créditos de la imagen: Blossomed Tree, Bird, Cat, and Dog Yi Am 1499/1599
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